Uno mismo…uno solo

Arte en la playa de Montgat

Hacía días que las previsiones anunciaban swell de sur-suroeste…pero día tras día, nada de nada… excepto un baño el domingo a la salida del sol, ya con la mente en el trabajo (sí, últimamente soy de las que trabajan los domingos). Día tras día paseando la tabla. Incluso cuando me dijeron “Había gente en la playa del pueblo esta mañana…ahí flotando todo el rato…no os entiendo, parecéis focas”. Dejé todo el laboratorio como estaba, salí corriendo y…nada. Sólo “el rastas” cambiándose después de un baño. “Nada, si yo me he metido para remar un poco y calmar el mono” Hmpfffffffff!!! Día tras día me iba de la playa con el requemor de haberme quedado mirando el mar en estado de ahora-sí-se-levanta-ahora-sí-se-levanta-ahora-sííí ante la mínima ondulación. Y nada más llegar a casa, volvía a encender el ordenador para revisar la previsión por enésima vez…¡¡no puede ser!! ¡¡Pero si ahí está clarísimo!! Más hambre de sal; más deseo de espuma. Ayer ya no podía más. El pueblo seguía igual, las previsiones seguían igual…pero yo no. Quizás aquí no entraba (aunque uno de los spots de por aquí acostumbraba a funcionar con el sur…¿habrá cambiado el fondo después del temporal?), pero en algún sitio tenía que entrar y lo iba a encontrar. Hambre de sal y deseo de espuma. ¿Por qué no cambiar la hora de la comida con calma por un recorrido a lo largo del Maresme? He cojido el coche rumbo al sur… y he reseguido todos los spots uno a uno…el primero, qué encanto tiene este lugar…PLATO…el segundo, mmmmm qué solecito…PLATO…el tercero, si sigue creciendo este viento aplastará cualquier gesto de ola…PLATO…y llegué a Montgat. Hambre de sal y deseo de espuma se vieron colmados por la vista de medio metro glassy (Pablito lo llamaría “babilla”). Mmmmmm…no sé, para lo que hay…mmmmmm…igual llego tarde a la Universidad…mmmmmmmm…no tengo tiempo de comer si me meto…mmmmmmm…y de repente me he dado cuenta de cómo la mente juega con nosotros. Siempre busca excusas, nos engaña, nos da la vuelta… pero esta vez, lo siento, gano yo. ¿Medio metro? Menos es nada y no podía más. Fueron olas pequeñas, divertidas, compartidas con tres chicos totalmente desconocidos; algo que me apetecía especialmente, un poco harta de esa gente del pueblo que te miran por encima del hombro cuando llegas a la playa. Esa gente que se quedan en seco en invierno pasando horas mirando y comentando las comidas de los demás desde la orilla. No pretendo criticarles, pero soy de las que creen que el mar no es un circo… Así que ahí estaba, fuera de casa, sin parar de remar de un lado a otro para buscar ese pico que parecía que rompía mejor…y llevándome lo mío saciando el hambre de sal y el deseo de espuma. Dos horas después, cuando me di cuenta de que es invierno; de que hacía rato que no sentía las manos; de que había empezado a temblar, salí. Me preguntaba por qué sólo había ido a ese lugar dos veces y siempre dejándome llevar por las ganas de cambiar de sitio de otros. Es muy cierto, tenemos poca frecuencia de olas… pero bastante costa por recorrer, bastantes más posibilidades de las que exploto ¿Por qué no me muevo más? Algo va cambiar, algo ya ha cambiado. Y sentada en la arena, ya abrigada, volví a pensar en cómo nos dejamos vencer por la pereza, cómo necesitamos a menudo que alguien nos empuje a hacer lo que sea, cómo nos seguimos limitando. A todos nos gusta la buena compañía, pero qué bien sienta de vez en cuando estar solo… buscar solo, descubrir solo, sorprenderse a uno mismo…solo. Al levantarme para volver al coche me topé con unos graffitis en los que, extrañamente, no me había fijado al llegar. Un montón de historias plasmadas en un cachito de muro. Si alguien conoce al artista, que le de un “oléééé” y un guiño de mi parte.

 El paso hacia la playa

Botas rebeldes

4 pensamientos en “Uno mismo…uno solo

  1. No sabía que eras aficionada al surf… Este blog me ha hecho especial gracia. Al principio he pensado…”no puede ser”;”que sí hombre, que sí”;”que no hay otro igual”
    …lo siento, pero me encanta ese túnel..

    Yo soy de los que no se meten en el agua. De los que disfrutan la playa de otro modo. De los que sólo se quitan el reloj para hacer una cosa… para parar el tiempo. Y mi método personal es (porque supongo que todos tenemos uno..).. correr.
    Me encanta correr por la arena.Me encanta la sensación de pesadez en las piernas, es algo así como ingravidez en los movimientos (paradógico?¿ no creo);el viento en la cara y la arena cortante; pero sobretodo, lo que más me gusta es el olor a sal.
    Por la mañana, a mediodía, por la tarde o por la noche, con sol o lloviendo, nada importa, si te sientes solo.
    Y es en esos momentos cuando, por esas cosas de la vida, vas y te topas con lugares como este.
    Mi casualidad fue un aguacero de otoño; imprevisto…para nada, ya antes de salir se veía venir…oscuridad a las 6 de la tarde?Todavía no debería.. Qué más da. Y después de mucho correr, a pesar de no importarte lo mojado que puedas llegar a estar, decides, sin saber porqué, detenerte un momento en un lugar cualquiera.

    Bueno, bueno. Sigue escribiendo que yo te seguiré leyendo.

  2. Muchas gracias a los dos!!!!!

    Monix…lo mío no es afición, es vicio 😉 Tienes toda la razón, la playa tiene mil caras y cada uno disfruta de que más va con él….. y a su manera. Yo, cuando no rompe, sencillamente ando y ando por la arena……una vez intenté correr pero casi me ahogo!! jejejejejejeje… Un beso y sé más que bienvienido!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s