Week-ending

Road

Kuku

Este fin de semana nos perdimos un poco. Con lo puesto, la Kukuneta, las tablas respondiendo a un irremediable “just in case” (hay que tener fe), música y algunas provisiones. Reseguimos una costa anaranjada llena de pueblos de esos que poco importa si son feos o bonitos; sea como sea, tienen sabor. Cruzamos lo que los euskaldunes llaman muga, con un ojo en ese mar que pretendía engañarnos con gestos de ola (pero no…). Y se dió el extraño fenómeno de que con sólo cuatro pasos, ya te sientes como en el culo del mundo. Al llegar al supuesto destino, sabes que en realidad el km0 está ahí y no en Madrid…porque ahí empezarás a perderte. Y con dos cámaras, dos mentes y dos curiosidades, empezamos a callejear. Casas de colores, “atéliers”, una iglésia a pie de mar, uno de esos antiguos tío-vivos (qué gracia me ha hecho siempre esa palabra), clicks, lucecillas tenues y, como no, el típico turista pesao. No le faltaba ninguno de los estándares…llevaba hasta chandal, gafas y bigote. Era ése que cuando te pide que le saques una foto y se da cuenta de que hablas su idioma…estás vencido. Algunos, más ábiles, se escabullen antes de dar una oportunidad (eeehhh…). Pero otros aguantamos un rato la chapa pensando “uuufffff…..que me vooooyyyyy…” y conseguimos irnos un segundo antes del “demasiado tarde”. Salvado el obstáculo, seguía el frío y llegó el momento de suavizarlo con vino del “terroir” (de Bañuelooooo) y los quesos que no quisimos evitar comprar. Y te ves hablando sobre reseguir más y más el mundo; riendo en una Kukuneta, frente a alguien con esa misma sed de ver que ya conoces muy bien… Y aunque quieras esquivar el pensamiento, te traiciona algunas veces… y en tu mente ya hay un “así mismo, no somos tantos….te encontré”. Aunque las fotos de las estrellas giradoras se quedaran por hacer. Aunque con esa noche fría y húmeda me levanté malita y sólo aguantara unas horas más antes de volver… ¿cuándo repetimos? ¿cómo repetimos? ¿dónde repetimos? Es raro cómo tantas preguntas a la vez pueden traer serenidad….que qué pueblo era? Ése donde vive una viejecita sonriente y muy orgullosa de cómo crece la Aloe vera en su jardín. Donde se habla catalán afrancesado. Donde hay un gato en cada rayo de sol. Colliure.

Mmmmm....

Extrangeros

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