SeeTheLight!

He tenido unos días de parón. Necesitaba dar cancha a algo que llevaba demasiado tiempo en el cajón de las cosas pendientes. Pero here I am again. Con SeeTheLight… Él quería dar un pequeño espacio a quien le apeteciera decir algo con una imagen. Quería hacerlo llegar a quien quisiera tenerlo. Quería un poco de color, un poco de sabor, un poco de “jajaja”. Quería hacerlo porque le daba la gana.  Todo esto, en forma de pegatina…y en grande, con un póster de 35×50 que se pudo conseguir en un bar de Barcelona, el Velcro, donde se sirven de los mejores cocktails naturales de la ciudad (si es que el ron, el wisky el vodka se pueden considerar naturales…eh, tienen fruta!). Amigos, caras conocidas y algún otro que ni puñetera idea. Marshmallows, panteras rosas y cervezas en una noche de jueves. ¿Qué más se puede pedir? Pues que la repitas… Si os pica el gusanillo por saber más, lo encontraréis en: http://www.threefivefifty.com

Velcro

Barra

Impresió

Una de ellas

Nelo&???

Tom

 Y colorín colorado las pegatinas pegadas han acabado…

Sweet dreams

No estás en tu casa

Porta

Fridge

…que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno…

Hace tres años que comparto piso…y puedo decir que he tenido suerte. A pesar de las diferencias y de algún desencuentro, al final convivir no era sólo eso sino que además de compartir espacio, compartíamos apoyo. Hace un mes que la gente del piso cambió para dar un trío bastante peculiar (“parecemos un chiste…esto es una italiana, una alemana y una española…”) que ha llenado la casa de un poco de todo y muchas ganas de ver, de sentir… La verdad es que no acostumbro a tener una verdadera amistad con personas de mi mismo sexo (es así, no sé por qué…debe ser que soy rarita). Pero en casa, estos días, está siendo diferente. Y me sorprende… Quizás porque he tenido la suerte, una vez más, de encontrarme con gente especial. Gracias a eso, las cuatro paredes ya tienen vida. Os dejo un pedacito de una de las chicas que ha llegado a casa, Maria Elena. Non so si è momento di dirti benvenutta ma…mi piace averti quà!!!

 P.D. Hoy me he vuelto a comer una hora de coche y veinte euros de un dinero demasiado preciado ahora mismo porque me parecía que podía haber algo de movimiento más al sur. Ha sido casi para nada: un chico haciendo SUP (creo que era Carles) y ni medio metro de ola…pero ya que estaba, no me podía ir sin meterme. Una hora remando again de un lado a otro, he rascau lo que casi se podía llamar un par de olas y para casa…no sé si a esto que ya ha estallado se le puede llamar motivación o desesperación. Madreeeeeeeeeeee, mi Medi, por qué me haces estoooooooooo!! 

Pic by Maria Elena Cafalì

Pic by Maria Elena Cafalì

Pic by Maria Elena Cafalì

Pic by Maria Elena Cafalì

Prima di iniziare ad ammirare le meraviglie di questa fantastica spagna che mi accoglierà per un pò…mando uno squarcio della mia di terra…la cosa che mi mancherà di più sarà appunto il tramonto…il tema ovviamente è sempre lo stesso….l’acqua!!!! (Maria Elena Cafalì)

 

Lo lindo de divagar

Manis

 

UB

 

Gat

 

De esto me acuerdo!

 

Drawing

 

Bolonya

 

Ple de gats

 

Vitralls

 

Después de cerrar un montón de cosas pendientes. Después de ver ciertas personas con las que quería hablar. Después de conseguir lo que me faltaba de la carcasa (estoy tan feliz!! Ya sólo me quedan las modificaciones que tengo pensado hacerle para que me funcione tanto bajo del agua como con olas…). Después de que el médico me dijera que el motivo del dolor intenso de ciertos órganos de mi cuerpo es que son más grandes de lo normal y que la solución es operar o aguantarme (creo que se reprimió la risa cuando le contesté “Bueno…me quedo como estoy que así siempre podré decir que tengo un buen par!”). Después de todo eso, me sobraban unas cuantas horas muertas. Tenía mi ordenador, tenía trabajo…y decidí volver al lugar donde siempre iba cuando quería estudiar pero también estar sola: el edificio antiguo de la Universidad de Barcelona. Construido en el siglo XIX, entre esas paredes se forjó la Universidad tal y como es ahora (no diré aquí mi visión de cómo creo que es ahora porque no todo son halagos…y sería motivo de otra entrada). En pleno centro de Barcelona. Luego, fue creciendo y algunas facultades como la mía, se movieron hacia partes más periféricas de la ciudad (en el caso de la Facultad de Biología, entre otras, hacia la Zona Universitaria). En lo que llamamos “edificio central”, sólo quedaron las Facultades de Filologías varias y Matemáticas. Cuando entras en ese lugar, sientes como si la actividad ahí siguiera el curso que tiene que seguir. Como si el edificio fuera una persona viejísima que, por lo que ha vivido y lo que ha visto, ya acepta que los jóvenes son rebeldes y los profesores, no siempre tan atentos. Claustros con vegetación y carteles reivindicativos que me recuerdan a mis primeros años en la Universidad…los de las manifestaciones y el esparcir carteles por todas partes…(aún no puedo creer que el mayor líder de todo esto ahora sea mosso d’esquadra…ho sento, guapo, ho respecto..però mai m’hi podré acostumar!). Luego fui conociendo la gente que marcó un antes y un después en mis relaciones de amistad. Gente con la que crecí de verdad. Que venía de otras facultades para alargar y alargar los cafés en el bar. Para discutir de todo y de nada. Para planear dónde y cómo la liábamos el siguiente fin de semana o hacia dónde íbamos el siguiente verano (Marruecos, Perú y Cabo Verde se sucedieron en esos años…Rusia y el transiberiano se quedaron como “el viaje imposible”). Esa gente con la que aún ahora, crezco (vosaltres ja sabeu qui sou, no calen noms). Época de cambios profundos y preguntas. Pero lo mejor de todo del “edifio central” es la biblioteca; una visita a Barcelona algo alternativa pero totalmente recomendable. Paredes de libros antiguos, amarillentos, con lomos desgastados, protegidos en sus debidas vitrinas. Techos altos; un suelo de madera que cruje al andar. Y ese peso en el aire…de mil historias acumuladas, mil pensamientos, mil ideas…o, sencillamente, de una cantidad enorme del divagar de todas las mentes estudiantiles que han pasado por sus mesas. Ahí todo se detiene. Y no sé que hay, pero es uno de los lugares en que, esté como esté, siempre me concentro. Volvía de algún descanso con la cámara, pensando en cuánto recorrer imágenes puede limpiar la mente, y pasé por delante de un chico con un sombrero negro… “¿Me las dejas ver?” Su expresión, dura, me gustó. “Mmmm….bueno”. Y ahí me quedé un rato, hablando con Marco, un estudiante de filosofía chileno amante de Nietzsche. Al rato me acordé de que el trabajo me esperaba dentro. “Te he puesto un Ganesh en los ojos”. “¿Qué es eso?” “Un símbolo energético muy poderoso…te traerá suerte con cualquier proyecto que emprendas”. Le sonreí y me fui. Momentos como ese en un edifico así pasan a formar parte de la más pura cotidianidad.

 

 

Marco

 

¿Disculpe, tenéis una slackline?…¿Una quéééé?

the line

Os presento mi nueva adquisición…una slackline. Sí, hombe, esas cuerdas de funambilsta…no es que quiera vivir del circo (que, visto lo visto, quizás no sería tan mala idea), es que esto es un pueblo y se le intenta sacar todo el provecho posible. La descubrí en una fin de semana de escalada en Siurana; unos austríacos tenían una y aluciné con las movidas que hacían ahí encima (vale, a mí me cuesta poco alucinar, lo reconozco). Lo probé y es dificilísmo dar dos pasos, pero también es de ese tipo de cosas que, por difíciles, te deja ahí con queriendo más. No sé si es por la cuerda en sí o es que yo soy así…tozuda por naturaleza. Pero es que ver como algo que no podías hacer a fuerza de intentar e intentar lo consigues, es un subidón increíble de adrenalina, de endorfinas y seguro que de un montón de cosas más que acaban en “ina” (y que ahora no se me ocurren). “Això ho fan servir molt els escaladors per entrenar-se…però tu perquè ho vols, freak?” (“Esto lo usan mucho los escaladores para entrenarse…pero tú para qué lo quieres, freak?”), me dijeron los de Vèrtic (los mismos capaces de arrancarte de tu mar para llevarte a escalar en hielo o a hacer barranquismo de noche…es realmente lógica esa pregunta, nanus?). La verdad es que me no me lo había planteado…para andar ahí arriba, para divertirme, no sé…para conseguirlo. Es toda una prueba de equilibrio y después sientes todos los músculos abdominales como piedras…¿estáis seguros de que es sólo un buen entrenamiento para la escalada?

Aixxx

Uixx

Ixx

Almost!!

Verdor de arena

De una de las personas más polifacéticas que conozco; de una de las pocas que me gustaría tener como jefe (ya sabes que desde esos días de paraíso estás solicítadísimo!!); de una de esas que no sólo se atreve a ir a por lo que quiere sino que lo disfruta y, además, lo consigue; de ese tipo de personas que con dos palabras ya te dices “qué buena gente”… cruzando mares y montañas, me llegó este relato para que lo colgara en el blog. Para los curiosos que quieran leer más, podéis clickar en www.canal-literatura.com. Un placer tenerte por aquí… Gracias!!!

Pastos marinos

Arena. Arena y más arena. Vivo en un desierto de arena, sin árboles, sin animales, sin vida. El aire enloquece a la arena y mis cabellos se mueven en una danza diabólica; mi garganta seca, mi nariz deshidratada y mis ojos llorosos, eso es la arena.

Soy taxista en una llanura de arena, siento cómo la arena golpea el parabrisas, la carrocería y los faros. En ocasiones, la carretera se queda bloqueada por una montaña de arena y me quedo solo frente a la inmensidad que me rodea. Me siento pequeño y ridículo, y apago las luces para poder abstraerme del exterior y cierro los ojos para quitar de mi cabeza la sensación de aislamiento que me rodea.

Echo de menos mi tierra, Galicia, porque Galicia es verde y decir verde es nombrar a Galicia. Los árboles frondosos, las enredaderas en los muros de piedra y las vacas que combaten esa amazonia salvaje. Pero sobre todo me acuerdo de la hierba, hierba con las gotas de agua del rocío mañanero y  que es mecida por el viento de la montaña.

De pequeño me tumbaba en un prado y sentía en mis pies el frescor de la hierba, el tacto de las hojas y mordía uno de los tallos para saborear su clorofila. Pero lo que más me gustaba era el sonido de la hierba, psssssssssshhhhhhhhh, como una caracola, psssssssssssssshhhhhhhhh y me quedaba dormido como si fuera un arrorró anestesiante, pssssssssssssshhhhhhhhhhhh, pssssssssssssssssshhhhhhh.

Todas las mañanas me levanto a una hora intempestiva para poder llegar a la isla verde dentro de esta lengua de arena, a esas horas estoy solo en la carretera y me imagino corriendo descalzo en uno de esos prados, el aire penetrante que ventila mis ideas y deja mi mente en blanco.

Aprieto el acelerador mientras me aproximo a mi destino, necesito llegar antes que nadie, que no me arrebaten mi instante matutino de gloria. Aparco el coche en la fila desierta que me corresponde, me quito los zapatos y desabrocho los botones de mi camisa. Miro alrededor y me doy cuenta de que estoy solo, puedo descansar tranquilo y arranco una hierba para masticarla mientras me recuesto. Es el mejor instante del día, sólo y en un prado recién cortado, no necesito nada más.

A los pocos minutos me despierto por el bullicio, los compañeros están comenzando a llegar para iniciar la jornada laboral. Abro los ojos sobresaltado, esperando encontrar uno de los prados de mi infancia, pero me doy cuenta de que el prado se ha transformado en un rincón de césped rodeado de cemento y en vez del aire húmedo y fresco, éste es cálido y asfixiante. Me incorporo todavía desconcertado, pero al girarme un cartel con letras metálicas hace que vuelva a la realidad. En el letrero se puede leer: AEROPUERTO DE FUERTEVENTURA.



Desesperación (sana)

Secret spot

Segundo día que me entra el ansia al ver el mar como un plato por aquí arriba. Al saber que hoy sí que no puedo ir para al sur… trabajo. Al saber que seguramente, aunque lo hiciera, las previsiones apuntan a que me encontraría con el mismo panorama: un espejo azul. Pero cuando la piel reclama su dosis de sal, cuando la mente quiere perderse en agua…es que ya no hay nada que hacer. “Me meto como sea”. Segundo día que me pongo el traje, cojo la tabla y bajo la cuesta hacia la playa ante la mirada curiosa de los dos abuelos que han ido a pasear al perro. Recordando aún lo infructuoso que fue su comentario del otro día, “Nena, ja saps que està molt freda?” (“¿Niña, ya sabes que está muy fría?”), han decidido cambiarlo por un “Que t’estàs entrenant per les Olimpíades o què?” (“¿Te estás entrenando para las Olimpiadas o qué?”). Segundo día con 45minutos de remo, con 45 minutos de dosis de sal. Y sólo así la mente se ha vuelto a quedar medio en paz. Digo medio porque ya la noto que sigue esperando, que empieza a desear…ay, mi traicionera, algo vamos a tener que hacer…