“In a world of suffering, why should I be so blessed?” (B.Dennen)

Pic by X.Ibáñez

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Hay muchos cooperantes por el mundo. Ayudar es bonito y eso. Ayudar con la compra a una ancianita, ayudar con las pinzas y la batería de tu coche a uno que se ha quedado tirado, ayudar a limpiar los platos después de una cena de despedida. O, como en las pelis yankis,  ayudar bajando el gato de la vecina del árbol. Algo que debe de pasar sólo en Oklahoma o por ahí, porque aquí yo no he visto ningún gato que pueda subir a un árbol y luego no pueda bajar… deben de ser las hamburguesas. En fin, cooperar… qué bonito. Pero resulta que algunos no tienen suficiente con eso, no no no noooooooo!!!! Y deciden hacerse “cooperantes”. Que significa irse a un hospital más de un año a Sierra Leone, perdido enmedio de la nada, a ayudar a tirarlo para adelante. Por ejemplo. Eso deja de ser “bonito”. Convierte el  “Capità Enciam” (o “Capitán Lechuga”), ese de “los pequeños cambios son poderosos”, un verdadero mito infantil para algunos… en un panoli. Convierte el rollo “vamos a ser buenos en el día a día”, en una ridiculez. Hum….ahora sí que lo voy pillando.

Yo creo que será culpa de todas las horas que nos pasamos en el bar de la Facultad… ahí sentados, tanto tiempo para pensar en nada y en todo, yo creo que no podía ser bueno. Él decidió hacer un máster en “medicina tropical”. Y bueno, tú piensas: “Es que le gusta viajar y tal”. Pero ahí no queda eso…que tú llegas tan contenta y despreocupada a un bar de Gracia para tomar una cerveza tranquila y te dicen “¿Sabes lo de X.?”. “No…¿el qué?” “Ah….ahora te lo dirá él”. Y el niño en qüestión llega también todo feliz. Tú no aguantas más: “¿Qué es eso que tienes que decir?”, pensando que sería una cosa normal. No sé…que le han robado la bici, que su jefe le ha recomendado que se cambie de trabajo…no sé, algo normal. Pero él te suelta: “Me voy a Sierra Leone, a trabajar en un hospital” Se te ponen los pelos de punta y….”QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE????” Pensando que es un una más de sus aventurillas, preguntas:  “Cuánto, cuánto tiempo?” “Ocho meses, quizás más…”. Supongo que lo suyo sería decir eso de “Fua, qué orgullos@ estoy de ti, arriesgar tu vida por ayudar a los demás” pero a mí me salió más bien:  “PERO ESTÁS TONTO O QUEEEEE???!!! Mira que si  hay que ir a buscarte entre traficantes de diamantes, gobiernos corruptos y guerrillas varias se hace, pero luego te voy a soltar una bronca que te vas a enteraaaaaar!!!”. Él, se parte  “Sí, ya ya….la que sólo piensa en bucear con tiburones”. Algunos ya estaban planeando la visita al país de los sueños robados… pero yo no abandonaba la idea de que, aunque sea un país con mar, no iba ni jarta. Así, no por falta de ganas, sino más rollo pataleta. Y él se parte.

Luego se le hace una fiesta de despedida en un bar. Le preparamos un paquete con cosillas que pueden ser útiles durante unos meses en las entrañas de África. Cada uno le pone dentro una movida distina…y yo le pongo una magdalena. Para el viaje, que debe de ser largo.

Viene un par de veces durante esos ocho meses, que al final fueron más de un año. Cuando le llamas como deseando oír una voz entera, coje el teléfono diciendo: “Eh, ¿qué te cuentas?” Como si acabara de volver de la vuelta de la esquina con el pan bajo el brazo . “Aaaaaahhhhh!!! Como que qué me cuento!!!!!!!¿Cómo estááááááááás?” “Bien, muy bien. Muy contento.” Y te empeza a contar movidas triviales, algunas no tanto. Y conociéndole sabes que tienes que esperar a sentarte con calma para que vaya soltando todo lo que ha visto, que no debe de ser poco.

Volvió…y se volvió a ir. Nada más ni nada menos que a Monrovia, la capital de ese país en el que rodaron una peli de surfing un tanto peculiar “Sliding Liberia” (es raro ver amigotes liándola en un país destrozado por la guerra…pero hay que reconocer que está llena de imágenes de las que te quedan grabadas). Estando ahí, alguien que trabaja en la misma ONG comenta eso de que los-mandan-y-están-superdesamparados. Y yo ya me empiezo a poner nerviosa. “Que vuelvas ya, ****” (los asteriscos representan un taco. Ay, qué políticamente correcta que soy…). Cuando vuelve, ha pillado algo. En Liberia le decían que era malaria, siguió el tratamiento y cuando volvió aquí le dijeron que de malaria, nada de nada. “Me han dicho que es gripe porcina, ¿sabes? Ésa de la que hablan por la tele. Si es humana, nada, todo bien….si es animal, es la de la pandemia y entonces…pues ya te diré”. “Conociéndote a ti, es animal fijo. Bueno… así tendré un colega famoso”. Luego, un mensajito confirmó que era más humano de lo que yo creía…ahora que ya había avisado a los medios.

Hum….estoy notando que este blog empieza a tener sed de impresiones africanas… y que al niño le está empezando a volver a picar el gusanillo de hacer las maletas. Pues tú no te cortes y ráscate. Aunque, si es por nosotros, no lo hagas…que ya nos ha quedado bien claro que tienes un buen par. Así que respondiendo a tu pregunta de si donde quiero irme necesitan un cooperante… oye, siempre va bien alguien que ayude con la compra, te de sal cuando te falta, te cuide el gato… bueno, yo lo pregunto: ¿¿¿ALGUIEN NECESITA UN COOPERANTE???

T’estimem, nen.

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