“Quizás porque mi niñez sigue jugando en tu playa”

Me gusta la ciudad en la que crecí a trompicones. Pero hace un tiempo que en ella me siento siempre de paso. La amistad y algo de familia son lo que me hace reconocer la casa que un día fue. Aún así, de visita me resulta amable. Por eso de vez en cuando me siento en uno de los bares tan repetidos con un café delante, foteo a los skaters del Macba, quedo un supuesto “rato” con los colegas (y me acabo liando), compro revistas de surf o foto, me pierdo en librerías, la Barceloneta y algún jardín.

Me fui del norte con más proyectos aún, pero, esta vez, bastantes son compartidos y de los que algo te dice que van a funcionar. Me fui con la retina llena de olas, aire fresco, miles de momentos furgoneteros, escenarios para sesiones fotográficas invernales, lectura y otros ojos despiertos que me acompañan y saben mirarme. Diez días de vida con la casa a cuestas. De todo ello, este afán periodístico que se me va desperezando ha ido recogiendo impresiones e imágenes. Pero de momento, las tengo que guardar en un cajón de la ciudad en la que me paro para volar a la isla…

… y al aterrizar, como cada vez, abriré de nuevo los ojos y me descalzaré para no olvidar el ritmo de mi andar mientras vengo a veros. La luz blanca en la piel, el aire emborrachado de salitre. Nuestra isla azul. Fondos abruptos y cristalinos donde empezó todo. Gente a la que echo de menos, ésa con tatuages marineros en el alma. Mi infancia más pura, más esencial. Tan único. Tan nuestro. Tan adentro. Vengo a veros.

Boa sorte

Sigo por aquí…sin olas pero con ese tipo de esperanza que se alimenta con el “están llegando” de las previsiones. Relajándome un poco, saboreando bastante y disfrutando mucho. Tengo cosas que decir pero creo que me he quedado temporalmente seca de palabras. Las imágenes han pasado en los últimos días a un modo stand-by, esperándome. Así que a vivir y como dice el Tote, “muchas horas de artes más sencillas, las llamo”las 3 c” cama, caricia y cosquillas”.

Y como no, aprovechando el tiempo…esta es una de las historias en las que hemos andado metidos en los últimos días. Aunque no sea una ola, algo de sal tiene. Let’s cross fingers. Eskerrik asko, maitia!

Stencil&design: Kukurusta

Baby G, Baby G!!

Gracias chicos por acercaros. Por el yo-no-estoy-para-estos-trotes. Por el mestizaje, una mezcla ben barrexada de reagge, hip hop y rumba catalana (la de Gracia y la Garriga). Por volver al sitio de tantas veces, donde nos encontramos con lo que éramos hace ya unos años. Por no dejarme sola viendo como la gente de alrededor conoce las canciones que antes nosotros conocíamos y ya hemos olvidado. Por cuando suena la mía, la nuestra, saltar mientras los otros miran, esta vez sin sabérsela (jijiji). Por el Mac auto (i el Mac fred) a las 6 de la mañana. Por robarme el salón. Por el Peter Pan.

Un gran gran domingo de inutilidad. Gràcies.

“Que avui el dimoni meu es vol quedar aquí a dintre teu…”

“En el proceso de creación de Julius y Florette forever (segunda parte)”

Esperaba ir a disfrutar y cazar imágenes en el estreno de la nueva obra de la compañía Búbulus (Carles Salas, Sonia Gómez y Ginés Pérez). Pero me encontré con una sorprendente mezcla. Habían metido en la batidora una parte de monólogos cargados de un humor claro para gente de mente clara (para los oscuros, no) por cada dos partes de danza contemporánea a veces enérgica, casi explosiva; otras más sutilmente lanzadora de símbolos.

Y no quiero decir nada más. Porque, simplemente, hay que ir a verla (sino, no diría nada). Aunque… se me escapan dos frases que les oí decir y que  inevitablemente han ido directas a mi colección de “frases célebres”:

1) “…yyyy…snif,snif… me disculpoooo…snif, snif…por serrrrr…snif,snif…un pocooo…snif, snif… bailarín…snif,snif…” (después de haberse marcado un baile frenético con música dance y ropa deportiva roja algo años 80).

2) “… no hay que darle más importancia al cuerpo de la que tiene. Porque no es nada más que eso: un cuerpo”.

Ahí queda eso.

“Lo que a mí me va mucho es la marcha tropical”

Boris estaba solo; destornillando y destornillando en las profundidades. Tenía frío, tenía miedo… pero llegó Xavi, el buceador intrépido. Rastreando el fondo con su scooter lo encontró, para salvarlo de tanto tiempo sin discusiones ni risa.

Aunque…bueno, digamos que además de intrépido, era bastante pendón. Así que rescatar a su amigo de la soledad y el aburrimiento fue más bien un: “Hola, qué tal? Todo bien, no? Vengaaaa…”. Y se fue a explorar él solito el tenebroso y temido Mar de las Chatis Gigantes.

Inquietud en remojo

Hacía unos días que no sabía qué me pasaba. Inquietud, inquietud, inquietud. Insomnio, insomnio, insomnio. Deseo de mar en movimiento ondulatorio. Deseo de irme. Deseo de ti.

Cuando ella me propuso ir a sacar fotos una tarde, yo no pude negarme. A eso, no. Así que me regaló la inspiración que no tenía, mucha risa y, al salir, esa sensación de menos-mal-que-he-venido-me-siento-mejor-cuando-repetimos.

Descargué las fotos y después de un primer vistazo rápido no me dijeron nada. Pero cuando hoy las he vuelto a mirar, con mi torbellino interior ya caducado, me ha parecido encontrar estampado en ellas todo lo que sentía. No sé explicar por qué, pero en cada una de estas imágenes he visto mi grito.

Moltes gràcies per retornar-me la son de nou!