Remedio contra el resbaleo

Quería escribir antes pero donde estoy ahora me enfrento demasiado con lo que quiero. Tanto se mueve que no llega la palabra.

Golpes de aire van abriendo la puerta que me llevará donde quiero llegar. Pero sigo con los pies enraizados al suelo (de momento). Asi que sólo puedo quedarme mirando a través, intentando adivinar lo que habrá al otro lado. Suele pasar que cuando estás ahí clavado, una cuchara de palo te atraviesa la mente para ir removiendo el caldero donde has ido metiendo todo aquello a lo que aspiras. Y mientras tanto, vas oyendo un ruido de olas romper.

No te das cuenta pero con cada pequeño gesto que haces por liberarte de ahí, se van rompiendo las raíces. Poco a poco. Una centésima de milímetro más con cada estirón. Porque cuando vuelves a levantar los ojos en un día a día de cristal queriendo que como por un milagro le de por ondularse, vas peleando a tu modo. Vas entrenando a tu modo. Exprimiendo los momentos para abrir la boca y recibir las gotas dulces de los pequeños logros. O sencillamente del “estar”.

Ayer surfée o como mínimo lo intenté. Entre platazos y foteos, llevaba tres meses sin hacerlo. Bueno, pues qué esperas… El resultado: un dedo algo morado, un arañacillo en la barbilla y otro en el labio. Número de olas que pillé: cero (patatero). Frustración. Muuuuucha muuuuuucha. Mientras me cambio, no dejo de ver venir series al cerrar los ojos. Eso me hace pensar que quizás no esté tan lejos de una cotidianeidad ondulada que me conceda la oportunidad de avanzar.

Qué difícil es vivir el “aquí y ahora” a veces… y no entiendes por qué en el agua la tozudez te ciega, te desconcentra, te satura de un “no” rotundo. Respira y contempla, chica, respira y contempla…

En realidad, como no me salían las palabras, quería hablar de alguna frivolidad. Pero no puedo.

Así que diré un posible antídoto contra las situaciones empapadas de “querer y no poder”: dar un poco de marcha atrás mental y trasladarse a un año atrás. No sé, a mi me funciona. Me cura el ir viendo cómo uno se va superando; cómo todo se va moviendo, poniéndose en su lugar. Me cura  reflexionar sobre todo lo que tienes y no se tenías; en la suerte que ha ido llegando. Y vuelves a valorar el poder contar con quienes esfuman tu rabia con un “Créeme, te estás acercando, te estás acercando…” Mira que yo a vosotros, os creo.

4 pensamientos en “Remedio contra el resbaleo

  1. Si te sirve de consuelo a todos nos pasa eso, aunque algunos no lo digan o no se les note por fuera, por dentro tienen las mismas frustraciones. El hecho de escribirlas sirve de terapia.

    Es triste decirlo pero cada vez estoy más convencido de que no nacimos en el lugar idóneo para disfrutar del surf, habrá que darle más al snowboard, longskate o irse pal norte :p

    Petons i ànims “que no estamos tan mal!!!” jeje

  2. Tranquiiiiis!! Está todo rebien!!! 🙂 Sólo que cuando siento algo muy adentro, malo o bueno, después de escribirlo “como terapia”, me lanzo a compartirlo si sé que más gente puede estar sintiendo lo mismo… No sé, una especie de solidaridad oceánica. Pero ya pasó. Hay que disfrutar de lo que se va teniendo.

    Oscar, no te preocupes que muchas veces ni yo me entiendo!! Un abrazo

    Antuan, nacimos dónde nacimos y si hay que pelear, se pelea! 😉 Petons

  3. Hey! hasta suspiré, eso nos pasa a todos, algo de desánimo a vecez..como tu misma dices nos provoca hacer retrospectivas que al final nos hacen ver que si avanzamos, lento a vecez, pero bien y seguros de que día a día somos mejores.

    un abrazo..dejame sigo poniendome al corriente con tu blog..

    =)

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