Esto lo digo bombín en mano

Y de repente, te eché de menos. No; no voy a ponerme dramática… sólo que el gotear de los días después de las palabras no dichas iba calando. Unas palabras que yo te oía pensar. Algo como “Eres un desastre….pasas de todo…” No me daba ni cuenta pero sí, esas palabras no dichas iban calando junto con un descenso de la risa y las confesiones cuando no estás; de la filosofía barata y rica… Quizás contaba también la falta de momentos tan absurdos como el verte con mis pantalones de capoeira amarillos, tú que siempre vas de negro.

Una falta de “mi país es”…. “pues el mío es”… Falta del resabor de un Perú lejano; de esta ciudad que abandonaste; de aquella en la que vives y de la que yo huyo un poco. Quizás sea teatral…quizás sí. Pero como sé que el teatro te gusta más que la realidad, me libraré diciendo que ahora sé que la falta de ciertos locos vagabundos puede ir pesando casi tanto como esa ausencia de aerosoles marineros que convierte tu ciudad en un destino que está pocas veces en mi lista.

Tú contabas cuentos en bares con una matizada voz grave. Yo, cuando encuentro un papel y un boli, no puedo evitar escupir palabras. Por eso el mejor regalo que se me ocurrió aquella Navidad fue un cuento. Uno que sucedió en tu vida hace tiempo…y que yo florée. Un cuento que recreaba el momento en que entraste a un bar sosteniendo en brazos a cierta chica que te volvía loco. Llovía…y con esas “bailarinas” tan sutiles, tan dibujadas con un solo trazo, se le iban a mojar los pies … llovía. Y al entrar oíste como el viejo que refunfuñaba en la barra, despotricando de la juventud, se paraba a mirarte y murmuraba aliviado “…por lo visto, aún quedan hombres de verdad…”

Ahora, por mucho que lo busco no encuentro el cuento que escribí… será que de verdad soy caóticamente desastrosa. O será que su testimonio tenía que quedar sólo donde está, en las primeras páginas de una libreta que ya es tuya.  Sea como sea, hoy mi regalo son cuatro palabras desparramadas, algo que baila a saltitos dentro porque al volver me has invitado a sentarme a tu lado y comer galletas, y una imagen con la que he querido inmortalizar lo que me diste con tu historia: el recuerdo de que en realidad bastan unos segundos cotidianos para hacer tintinear la magia.

Por esto y por mucho más…. FELIZ CUMPLEAÑOS…

6 pensamientos en “Esto lo digo bombín en mano

    • Quiero recuperar el cuento el día que te vea contándolo en algún lugar (me lo imagino rollo luz baja y con humo…tú, a lo Humphrey Bogart!jaja!!). Disfruté mucho de verte y de la increíble capacidad tuya de llegar a hablar en profundo en un tiempo exprés… Yo también te quiero, limeño:)

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