Home sweet home…

Un mes casi mutando en dos y no había llenado el espacio. No era cuestión de las cuatro paredes, sino de que nada de mí corría en el aire.

Una casa, un espacio propio es mucho más que unos cuantos metros cuadrados, el propio lugar donde parar y dormir. Son paredes goteantes de recuerdos, tapices de pisadas con distinto caminar pero todas con una intención: llegar ahí, llegar a casa.

El rincón donde dejas la ropa al meterte en la cama. El momento en que decides parar un rato después de comer. El trozo de pintura de la pared en la que se quedó grabado un murmullo en tu oreja. La forma de tu cabeza en la almohada. Tus evocaciones de papel. Así, sí vas llenando el espacio.

De repente, quise hacerlo. Dejar de huir y tener un espacio llamado casa. Mía… de momento. Pero mía. Ojalá que algún día mute en un hogar en el que también recortaré un trozo de espacio en el aire para ponerme dentro mientras recortas el tuyo. Un hogar. Pero de momento, quiero llenar de algo palpitantemente mío ese lugar en el que llego al final de cada día… si es que no me dejo perder en el tuyo.

Hoy

Hoy he vuelto cojer la tabla después de seis meses sin hacerlo. Muchas fotos últimamente, mucho buceo. Mucho bloqueo. Hoy he vuelto a saber qué es hablarle al agua, qué es no pensar en nada más que algo que parece que se mueve (esto es el Mediterráneo en verano). Me ha costado manejar la 9′ después de tanto tiempo sin remar.  Pero al incorporarme me he sentido más ágil que nunca… con el agua tímidamente empujando detrás.

Más que nada y ante todo, hoy P. se ha metido por primera vez al agua con la tabla bajo el brazo y, para mi sorpresa y gratificación, también bajo los pies. Nunca había estado con alguien en su primer día de surf. Y hoy, se me ha escapado la euforia a carcajadas cuando he visto el brillo en el rostro. El brillo de haberlo probado y de querer más. “Esto es la hostia…si se hace todo el año, es como si estuvieras siempre de vacaciones”.

Hoy grité como me han gritado tantas veces: “REMA, REMA, REMAAAAAAAAAA!!!” Hoy con él volví a mi primer día con una tabla y un mar no tan tranquilo. Y yo también quiero más.

Hoy hemos estado conversando con las olillas (porque eran eso, aunque los del agua dijeran lo contrario), hasta que la luna le ha dado por redondearse brillantemente. Hasta que no se veía un pimiento. Hasta que los brazos no podían más. “Si que os cansáis pronto los surfistas…!! Estar ahí es como estar en un mundo aparte… intento pillar dos más y salgo”. Sangre asturiana, le llaman.

Hoy no hay fotos. Ni falta que hacen.

I hate octopus men

Un ligero cruce de miradas me hizo ver cómo, desde lejos, me había visto. En un segundo el ambiente se volvió espeso, denso. El sentido me empezó a pesar.

Avanzaba hacia mí y su movimiento balanceante rezumaba puro deseo. El querer más sin ni siquiera haber empezado. Mirándome… Deseo de mí.

Avanzaba. Sutil en cada gesto pero sin dudarlo. Conociendo su triunfo aunque yo hiciera ver que su palpitar no me llegaba. Yo le veía intentando no mirarle. Le veía… con sus ondulaciones decididas a decirme: “Nena, de ésta sí que no te escapas”. Y yo no temblé pero casi.

Sabía que este tipo de conquista hace tiempo que dejó de interesarme. Pero algo no deja de estar entrenado en el juego y sus insinuaciones eran demasiado para mi lujuria. Ya latiendo, ya a sólo unos centímetros…dejé de querer negarlo y tuve que rendirme ante la evidencia: Mr.Octopus, estaba muerto.

 

Més lluny de les muntanyes, hi haurà d’haver algun lloc… / Más lejos de las montañas, deberá de haber algún lugar…

… per viure sense pressa i ser l’ombra del teu cos /… para vivir sin prisa y ser la sombra de tu cuerpo

Si et quedes amb… si et quedes amb mi. / Si te quedas con… si te quedas conmigo.

Y ella, se quedó.

Tengo un amigo que empezó Biología en mi misma Facultad y con toda tranquilidad decidió “hacer las asignaturas que le gustan”. Al resto, junto con el título de Licenciado, que les den. Y pasó de dibujar las mejores setas de las clases de Micología a dedicarse a la fotografía y al diseño gráfico. De sus manos salen imágenes como éstas:

Pero el caso que me ocupa hoy, aunque hable de él, no es de lo hace sino de lo que siente (aunque también sienta lo que haga).

Dos “uns” un darrera l’altre. No va ser una sorpresa quan la teva trucada va portar un “Mira, que al final ens casem”. En canvi, el que sí que no deixa de sorprendre’m és com, després d’aquests dos “uns” un darrera l’altre, se’t segueix enternint la pinta de macarra quan parles d’ella. I jo al·lucino. I tu respons que ni te n’has adonat del pas del temps. Que no has perdut res sino que ho has guanyat tot: once anys junts, amb ella. I mira que a mí se’m puja el romanticisme al cap i torno a creure en la grandesa de l’ésser humà.

Mai t’he vist deixant de somriure, encara que en algún moment inclús d’aquest gest no aconseguissis espolsar-te la tristesa. També en aquests moments, en aquests i en tots, ella hi era. Sostenint-te. Brillant, suau i present. Així que sigui com sigui i irremediablement, torno sempre al pensament de que us mereixeu i de que ho mereixeu.

Així que arribats a aquest punt, més que felicitats us diré que desitjo que gaudiu al màxim del viatje. Segur que serà encara més llarg i intens. Segur que al Cugui, si és amb ella, li agrada.

Dos “unos” uno tras otro. No fue una sorpresa cuando tu llamada trajo un “Mira, que al final ens casem”. En cambio, lo que sí que no deja de sorprenderme es cómo, después de estos dos “unos” uno tras otro, se te sigue enternecido la pinta de macarra cuando hablas de ella. Y yo alucino. Y tú respondes que ni te has dado cuenta del paso del tiempo. Que no has perdido nada sino que lo has ganado todo: once años juntos, con ella. Y mira que a mí se me sube el romanticismo a la cabeza y vuelvo a confiar un poco más en la grandeza del ser humano.

Nunca te he visto dejar de sonreír, aunque en algún momento incluso de ese gesto no te pudieras sacudir la tristeza. También en esos momentos, en ésos y en todos, ella estaba. Sosteniéndote. Brillante, suave y presente. Así que sea como sea e irremediablemente, siempre vuelvo al pensamiento de que os merecéis y de que lo merecéis.

Así que llegados a este punto, más que felicidades os diré que deseo que disfrutéis al máximo del viaje. Seguro que será aún más largo e intenso. Seguro que el Cugui, si es con ella, le gusta.

Y esta imagen, porque algunos no se van a poder creer cómo nos tenemos que ver últimamente…va por ellos!