Més lluny de les muntanyes, hi haurà d’haver algun lloc… / Más lejos de las montañas, deberá de haber algún lugar…

… per viure sense pressa i ser l’ombra del teu cos /… para vivir sin prisa y ser la sombra de tu cuerpo

Si et quedes amb… si et quedes amb mi. / Si te quedas con… si te quedas conmigo.

Y ella, se quedó.

Tengo un amigo que empezó Biología en mi misma Facultad y con toda tranquilidad decidió “hacer las asignaturas que le gustan”. Al resto, junto con el título de Licenciado, que les den. Y pasó de dibujar las mejores setas de las clases de Micología a dedicarse a la fotografía y al diseño gráfico. De sus manos salen imágenes como éstas:

Pero el caso que me ocupa hoy, aunque hable de él, no es de lo hace sino de lo que siente (aunque también sienta lo que haga).

Dos “uns” un darrera l’altre. No va ser una sorpresa quan la teva trucada va portar un “Mira, que al final ens casem”. En canvi, el que sí que no deixa de sorprendre’m és com, després d’aquests dos “uns” un darrera l’altre, se’t segueix enternint la pinta de macarra quan parles d’ella. I jo al·lucino. I tu respons que ni te n’has adonat del pas del temps. Que no has perdut res sino que ho has guanyat tot: once anys junts, amb ella. I mira que a mí se’m puja el romanticisme al cap i torno a creure en la grandesa de l’ésser humà.

Mai t’he vist deixant de somriure, encara que en algún moment inclús d’aquest gest no aconseguissis espolsar-te la tristesa. També en aquests moments, en aquests i en tots, ella hi era. Sostenint-te. Brillant, suau i present. Així que sigui com sigui i irremediablement, torno sempre al pensament de que us mereixeu i de que ho mereixeu.

Així que arribats a aquest punt, més que felicitats us diré que desitjo que gaudiu al màxim del viatje. Segur que serà encara més llarg i intens. Segur que al Cugui, si és amb ella, li agrada.

Dos “unos” uno tras otro. No fue una sorpresa cuando tu llamada trajo un “Mira, que al final ens casem”. En cambio, lo que sí que no deja de sorprenderme es cómo, después de estos dos “unos” uno tras otro, se te sigue enternecido la pinta de macarra cuando hablas de ella. Y yo alucino. Y tú respondes que ni te has dado cuenta del paso del tiempo. Que no has perdido nada sino que lo has ganado todo: once años juntos, con ella. Y mira que a mí se me sube el romanticismo a la cabeza y vuelvo a confiar un poco más en la grandeza del ser humano.

Nunca te he visto dejar de sonreír, aunque en algún momento incluso de ese gesto no te pudieras sacudir la tristeza. También en esos momentos, en ésos y en todos, ella estaba. Sosteniéndote. Brillante, suave y presente. Así que sea como sea e irremediablemente, siempre vuelvo al pensamiento de que os merecéis y de que lo merecéis.

Así que llegados a este punto, más que felicidades os diré que deseo que disfrutéis al máximo del viaje. Seguro que será aún más largo e intenso. Seguro que el Cugui, si es con ella, le gusta.

Y esta imagen, porque algunos no se van a poder creer cómo nos tenemos que ver últimamente…va por ellos!

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