Siempre… primera parada

– He vuelto con ella.

– Qué biennnnn…Me encanta esa chica.

– A mí también… No hay dudas. Con ella me quedo.

Ni que lo digas… y de eso hace ya unos años.

No diré nada más. Ni me pondré sentimental. Esta vez no… porque hay cosas que mejor que queden dentro. Tu lugar en en el mío ya sabes dónde está… A pesar de que no lo diga. A pesar de que pase el tiempo. A pesar de mis desastres. Porque justo en el momento oportuno y sin saberlo que lo es, tú me lo recuerdas. Lo sé y espero que lo sepas.

Tampoco diré: “Cuídala blablabla” porque sé bien cómo cuidas a los que quieres. Cómo te implicas con los que quieres.

Así que aquí paro y dejo algunas fotos de un momento que quisisteis compartir. Me dais un buen ejemplo de cómo disfrutar del “siempre”. No por una ceremonia, sino porque así lo queréis… y yo lo sé y lo espero. Y de nuevo, sin quererlo ni saberlo, me hicisteis el regalo de renovar mi concepto de ese antes temido “siempre”. Entre Murphys, ravales y funiculares.

Vida

Vivimos y morimos. De hecho, sin la muerte la vida tendría menos sentido. Es nuestra condición de organismos celulares… aunque al alma le cueste aceptarlo. Porque ella, llena de amnesia, no sabe dónde irá después.

Nunca había visto morir un ser… como mínimo, no uno que fuera más cercano a nosotros que un insecto. Éste era tan cercano como para ser el único animal junto con el ser humano que en el sexo encuentra placer. Se sabe que son inteligentes, pero cuando supe que llegaban a ese punto, su inteligencia ya me produjo respeto y el halo de inocencia que parece acompañarles se esfumó de golpe. Es mentira, no siempre sonríen… es que tienen la boca así.

Nunca había visto morir un ser… y aunque sea inherente a nuestra condición de vivientes, creo que una microscópica parte de mi pensamiento quedó en sus graznidos, sacudidas y convulsiones de unos segundos. Una microscópica parte que por un momento se inundó en desespero. Microscópica, pero ahí quedó.

Segunda parte de la crónica dicha de paso…

Hay un bar en Barcelona al que a mi modo de ver deberían construir un monumento. Aunque sea una opinión reconocidamente imparcial, porque lo pediría no sólo por ser como ninguno, sino sobretodo porque me hizo llegar a algo que ya no esperaba encontrar. Algo muy nuevo en lo conocido. A alguien que desde el corazón me hizo abrir la mente, romper muros y difrutar de un caminar que ahora a muchos ratos va en dos. Exprimir la vida a bis. Pero esa es otra historia a la que me desvío por mi facilidad de irme por las ramas… sobretodo cuando te encuentro en ellas.

Ese bar se llama Nevermind (c/Escudellers Blancs, nº3), en pleno barrio gótico. Y ese día de mayo proporcionó el espacio para la entrega de premios del game of skate asiplanchaba. Con buena música, palomitas, pulpos y monos. Y que la fiesta continúe…

Una crónica dicha de paso…

…. del aniversario de la web asiplanchaba.com, hace unos meses. Intenté que se publicara en otros medios pero no fue posible (mil gracias R. por tu ayuda siempre!!). Así que para que no quede dando vueltas en el aire, le doy un poco de cabida en el cyberespacio, aunque el tema ya haya caducado. Ahí va… primera parte.

“El mes de mayo trajo bajo el brazo el primer aniversario de la web asiplanchaba. Una web dedicada al mundo del skate, el surf y el snowboard femenino que ha venido trayendo oportunidades y aires de cambio. Bastante gente ya ha encontrado en cada uno de estos 365 días una plataforma lista para el engorile. Para celebrarlo, había que echarse a la calle.

El aniversario de la web asiplanchaba empezó con un game of skate en la Plaza de Sants, en Barcelona. Todas las previsiones apostaban por una lluvia a la que la organización estaba dispuesta a hacer frente con planes alternativos. Pero quién no sabe que, al final, el tiempo va a la suya. Así que pasó de tanto meteorólogo y decidió darnos una tarde nublosa pero seca.

Se preparó el lugar para el juego a medida que iban llegando caras conocidas y desconocidas. Viejas glorias del mundo del skate barcelonés. Amigos. Transeúntes curiosos. Asiduas y asiduos del MACBA. Niños boquiabiertos. Organizadores de eventos. Fotógrafos y cámaras…Todos ellos y más, se encontraron en la Plaza junto a 16 competidoras que fueron sucediéndose dos a dos con motivación y mucho compañerismo.

No se sentía tensión en el aire, ambición de ser más que nadie, desplantes ni miradas de “vas a morder el polvo”. Era más bien un juego, tal y como indica su nombre. Piques sanos entre chicas disfrutando. Guiños hechos saltos. Bromas estallando sin excepción cuando las supuestas rivales se saludaban al final del juego. El buen rollo se palpaba en cada truco y no faltaban las palabras de ánimo. La respuesta a cómo una competición puede ser tan chill es fácil. Se trata sólo de volver a los orígenes, de recordar por qué se está saltando sobre un trozo de madera y lija. Si se obtiene un: “Lo hago porque me gusta”… ahí tenéis la respuesta.

Cualquier competición, sea en el formato que sea, no sólo se marca con el talento de las participantes sino también con cómo el público disfruta de ella. Gracias al buen ambiente de este game of skate, tanto el talento como el disfrute fueron exultantemente claros. Una buena tarde de sábado entre trucos, risas y gente de lo más variado. Al final, estos fueron los resultados:

1. Ganadora: Andrea Wilshusen (Les Ettes, Etnies y Slider Shops)

2. Julia Wilshusen (Les Ettes, Etnies y Slider Shops)

3. Dezbi (540 grados skateshops)

4. Loli

5. Mercé Bosh (RUFUS skateshop)

6. Nicoleta Neagu

7. Elysha Bastien

8. Danae García

9. Helen Wyss
10. Gisa
Mejor truco: Varial-Hell-3Stairs de Julia Wilshusen.




No fear… o más bien el justo

El miedo es una alarma animal que activa nuestro instinto de supervivencia. Nos sube la adrenalina hasta niveles que pueden hacernos actuar como nunca hubiéramos pensado que podríamos hacerlo. Sacamos fuerzas que ni sabíamos que existían y piensamos muy rápido. El miedo tiene también la capacidad de convertir los segundos en horas y los minutos en meses, aunque ese efecto no tenga una explicación científica. Pero de pasar, pasa.

Andamos por la vida con nuestros miedos a cuestas. Lo podemos negar, pero es propio de nuestra condición de animales. Y, a menudo, nuestra condición de “seres pensantes” aún nos lo pone peor. Algunos de nuestros miedos son externos y otros, más complicados, vienen de dentro. Muchos son irracionales, tatuados en el alma hace quizás demasiado tiempo. Sea cual sea la clase de miedo, sólo cuando se identifica y se reconoce se puede superar. Sólo entonces avanzamos en un universo de obstáculos. Venzamos nuestros miedos. Pero para poder atacarlos, admitámoslos y observémoslos primero. En esas estamos.

Como dice una canción de la Cabra Mecánica, “Mata más gente el tabaco que los aviones y he perdido el miedo a volar”… En esas estamos.

Hace poco me crucé con un video que me hizo reflexionar más sobre el tema. En un medio en gran parte desconocido y extremadamente misterioso, sobretodo si le da por ponerse azul oscuro, los seres que lo habitan pueden parecer de por sí una amenaza. En especial aquellos grandes depredadores que aparentemente no dudan en arrancarle a uno un brazo. O eso es lo que nos han enseñado. Ahí el miedo quizás no es del todo nuestro, sino más bien heredado de una sociedad audiovisual. Ahí deberíamos detenernos un momento y pensar: en un océano explotado al máximo, quién es el amenazado y quién es la verdadera amenaza… ¿esas “brutales bestias marinas” o nosotros?

Ahora, a ver quién es el valiente que vuelve a pedir sopa de aleta de tiburón…