The Bollocks

Los chicos del Nevermind quisieron completar el disco y parieron The Bollocks. Doy fe de que ha sido con sus propias manos, esfuerzo y disfrute. Parece que con bastantes explosiones de creatividad y peladas de cable.

Hace unas semanas quien quiso entrar al local, lo hizo y dejó su huella en la pared. Ahora, con todo casi listo, The Bollocks abre sus puertas en toda regla este jueves 2 de diciembre a partir de las 22h. Lo encontraréis en la calle Ample, N.46 (Barcelona), casi tocando a Correos.

Creo que al notar ayer por primera vez las paredes empezando a absorver la música, las luces de un lado a otro del local, me di cuenta de que al final, todo es cuestión de proponerse algo. Sí, creo también me venció el orgullo de ti.

Si queréis recordar qué era la música rock de los ochenta o si queréis seguir escuchándola, pasaros por ahí. Sino, y sea como sea, felicidades, chicos.

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Un curso

“En nuestra sociedad, a las mujeres se les ha negado su identidad durante siglos. Por eso, llegados a este punto, no dejan de buscarse … y eso se ve en sus obras. A estas alturas de la historia de la humanidad, los hombres hacen. Las mujeres, son”.

Estamos tomando un curso de fotoreportaje con Rafa Badía. No suelo decir nombres aquí pero éste sí. No sólo por su trayectoria profesional como fotógrafo y editor gráfico. Sino sobretodo por la riqueza que hay detrás de unos ojos a los que parece que no se les escape detalle. Sobretodo, por su manera de saber cómo transmitir lo que conoce y lo que cree;  de estar ahí para todos tanto a nivel porfesional como humano.

Personalmente, puedo decir que lo que ese hombre da en sus clases, lo que hace circular entre nosotros, los alumnos, hace que llegue a casa desbordada de energía fotera y vital. Estoy segura de que si lo intentara, podría subirme por las paredes y quedarme como una araña, dada la vuelta colgada del techo.

Estamos haciendo un curso en la escuela RuidoPhoto. Qué aire de buen rollo e intercambio de lo que uno tiene por dar y recibir que se genera en esa mesa.  Ahora que lo pienso, nunca antes había estado en una clase en que la mesa fuera la misma para todos…

Desparrames sin sentido

Soñé que un familiar me apretaba por primera vez fuerte fuerte. Y cuando le ayudaba a meterse en la cama, cuando le colocaba las almohadas, la manta, como cada vez, me iba preparando para su ida. Porque se iba para no volver. Quizás haciéndome ver que las personas no están ahí para siempre.

Soñé que de repente me encontraba delante de mi misma. Yo venía hacia mí y me detenía justo enfrente. Mirándome… Alcé la mano abierta y me lancé un bofetón. Vi como me caía a cámara lenta, con la mano en la mejilla. Vi cómo desde el suelo, me miraba. Indignada. Pero mi yo de pie sentía que me lo merecía. Y me sentí bien.

Me levanté pensando en cuando la amistad era un tesoro. En cuando aún lo es, aunque algo raro en mí de vez en cuando huya. Para hacerme daño. Para hacernos daño. Me levanté pensando en cuando erais mi familia.

A veces la vida puede volverse como un holograma. Ojo, que me gustas. Que voy a romperte. Que voy a entrar. Y que esta vez, seremos dos.

Se recomienda una lectura lenta y a pasitos

“Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas.

Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo que hoy nos vamos a poner moraos. Y hablando … de ponerse, vete poniendo cómoda, que estás en tu casa.

Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando.

Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez. El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse cómodo, ni demasiado grande como para meter mentiras.
Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansado de merodear por vidas ajenas.

No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso.

El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón.

No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú. Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve pasados unos minutos.

Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican los recambios.
Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitan más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas.
La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo.

Para acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofá de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que lo disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión.

Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirme a mí. Y lo de dar explicaciones, déjalo para el señor Stevenson.

El resto, no sé, supongo que está todo por hacer.
Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura.

Dime que tienes toda la vida, y yo voy pidiendo presupuestos.

Dime que intentaremos toda una vida e iré enconfrando mis nunca más.”

Risto Mejide

Nunca hubiera pensado que a este ser insoportable, subversivo, extremadamente pedante, le podría regalar algunas lágrimas de las que saben bien y las ganas de interpretarlo por la casa. Un lugar del que prenden sus palabras aunque nadie las haya formulado antes. Es que ya estaban aquí, creo… desde hace unas semanas. Estaban aquí incluso antes de encontrarlas.

Nunca hubiera pensado que alguien a quien consideraba estúpido porque sí y encefalograma plánico, fuera capaz de relatar algo que de repente me pareció que me incumbía a mí. Quizás también haya que tener en cuenta lo que tienen que decir aquellos a los que no soportamos.

Rainbow Nerds

– Y qué y qué…qué tal tu viaje…?? Cuenta, cuenta…

– Bien,  ¿has tomado ya el café? Mira, os he traído esto.

– …

– Es que no me quedaba más pasta…

– …

Con esto quería decir que, como dicen que nada es para siempre, cuando me tenga que ir os empaquetaré para llevaros conmigo. Vaya donde vaya. Cueste lo que cueste. Noooo… tranquilos que no es una amenaza… es sólo una advertencia.

Gracias por las jornadas laborales de más de 15 horas contra viento y marea (nunca mejor dicho) en que acabamos cagados de la risa. Por las llamadas de “¿Estás bien?” al ver los restos de un naufragio. Por los videos que me hacéis tragar. Por el “shhhhhttttt…. respira, respira…” cuando algún gorila me arranca el carácter. Por davidizarme. Por la calma ante todo, la positividad ante todo, el “ey, tranquila que aquí estamos” ante todo… Por no hacer falta decirlo porque se siente. Y lo dejo ya que esto está empezando a parecer un anuncio de compresas y yo nunca he sabido a qué huelen las nubes.

Sólo quería decir que han pasado algunos meses en el nuevo trabajo… y me sigo sintiendo con suerte. Y necesitaba decirlo. Porque he podido comprovar que se puede ser más grande (aún) por dentro que por fuera.

Si queréis saber de qué hablo podéis visitar la nueva web (http://www.cram.org). Ahí también encontraréis algunas fotos que nacieron como un parto largo y sin dolor para que estuvieran a gusto de quien tienen que estar.  Mientras que otras quedan como muesta de lo ha ido pasando en la Fundación últimamente. Continuará…

R.I.P.

Andy Irons murió de dengue ayer con 32 años. El casi único rival de Mr.Slater. Inspiración y motivación de muchos. Una gran pérdida para la industria del surf. Mira, una palabra repelusante (de repelús, digo): “industria”. Hay que ver…

Será que me levanté guerrilleramente polémica. Será… pero, después de un Rest In Peace, lo primero que pensé fue que quizás ahora alguien volverá la mirada hacia una de esas enfermedades desconocidas porque no interesan. Porque quien enferma de ella y quien muere de ella no podría pagar un tratamiento en caso de que existiera uno que fuera efectivo. Así que mejor seguir invirtiendo en cosméticos de baba de caracol.

Ahora alguien del primer mundo como Andy Irons, que además fue un excepcional surfista, tiene la mala suerte de contraer esa extraña enfermedad. Y, paradójicamente, lo mata.

De modo que a pesar de correr el riesgo de pecar de cursilería, dejaré unas flores por Andy… y por Juan… y por María… y por Marcos…. y por Carlos… y por Lourdes…. porque todos juntos, les olvidamos.

 

O que devemos fazer…

“De tudo ficaram três coisas:

A certeza de que estamos sempre começando…
A certeza de que é preciso continuar…
A certeza de que seremos interrompidos antes de terminar…

Portanto devemos fazer:

Da interrupção um caminho novo
Da queda um passo de dança
Do medo, uma escada
Do sonho, uma ponte
Da procura… um encontro” (F. Pessoa)

La semana pasada aprendí medio boquiabierta que no hay máquina tan perfecta como un ser vivo…