“Vine del norte buscando…

… una canción y una cruz

y allí se cruzó un cometa

y en su estela estabas tú.

En Madrid seguiría lloviendo

triste como lo dejé

y en Santiago con tus luces

y su noviembre, me quemé”.

I. Serrano

Nuestros 5000 km

SANTIAGO DE CHILE
45 familiares.
4 barbacoas (a las que a partir de ahora prefiero llamar “asaos”).
1 ciudad que era tuya. 1 tour por tus recuerdos.
20 piscolas. 1 palo marcando el estacionamiento… roto. Y no nos acordábamos.
1 abuelo de palabras medidas,  trazadas como con pincel.
1 cordillera andina imponiéndose en cada vistazo.
2 casas de madera de las que atrapan, entre un bosque y un cielo saturado de estrellas.
1 reencuentro de abrazo cálido.
29 brindis.
2 horas siguiendo un río (Maipo) y su cajón. 1 poza de piel desnuda y escalofrío, de acantilado cuando miraba para arriba, del bien de quererte.
1 tío que respeta los bichos y ellos le respetan a él.
7 copas de vino saboreando su sabor de larga caducidad en el paladar.
5 descubrimientos gastronómicos. 2 para repetir.
3 encuentros con las huellas del terremoto.
5 despertares de chancla y piscina, con la ciudad rugiendo abajo.
2 tours exprés por el Centro y Bellavista.
1 tropiezo con “los pacos”.
10 minutos de cabezada nocturna, en el bosque y bajo el murmullo de vuestras voces.
70 presentaciones en las que tuve que acostumbrarme a ahorrar un beso.
1 ola de mentira.
1 culebra en un paseo respirado. 1 alacrán en el baño.
6 noches de cama nido, de ruido de cláxons y neumáticos.
15 fotos de cuando eras niño.

LITORAL CENTRAL (San Antonio-Isla Negra-Algarrobo-Viña-Con Con-Valparaíso)
8 dunas. 1 deseo de llegar a la costa andando. 52 formas de las esenciales; de arena y sombra.
1 rastro de Neruda sobre cimientos.
1 buceador como veleta y como estatua de bronce a la entrada de un pueblo.
5 aventurillas de veranos locos… seguramente (y con razón) contadas a medias.
1 apartotel de lujo, insultantemente alto y feo; descaradamente cerca del agua.
1 hotel de lujo que nos tentó con evidencia, a pesar del disimulo.
3 cerros de color.
40 calles de pendiente imposible o casi.
70 minutos de paseo nocturno y balance de blancos.
73 cuadros hechos graffiti en paredes empañadas por el vapor del viejo colonialismo.
1 restaurante con sabores de casa, con un nombre en mi lengua.
5 caladas casi quemándome los labios, en una terraza sobre los guiños tintineantes de las luces del puerto.
144 minutos de dulce conexión contigo.
1000 gestos de boca abierta.
453 fotografías.
1 cama salvadora. 1 ducha en la que perderse.
4 advertencias de posible robo de cámara.
157 casas orgullosas de su decadencia íntima y justa.
1 chorrillana en el Santa Cruz.

UN TROZO DE SUR (Pucón- San Martín de los Andes- Villa La Angostura- Puerto Varas- Frutillar)
1 volcán humeante. 1 chica europea sin poder parar de mirarlo.
25 horas de lluvia intermitentemente densa. Resbalantemente deliciosa. Golpeadora de cristales y de piel.
4 termas llenas de “flaites”.
Imposible contar los árboles o medir su verdor.
6 anocheceres frente el círculo rojo ardiente de un cráter rodeado por nieve eterna.
17 lagos inabarcables con un sólo un mirar.
25 quejas sobre la burocracia que nace al cruzar las líneas imaginarias que separan los países.
1 huida desde el coche a una orilla de piedras gordas. 10 palabras para el agua.
1 paso acuático de luz definidamente amarilla, entre nubes grises y fronteras.
1 chica agotada en el sur de Argentina, después de haber llegado en moto desde Canadá.
11 rastros de Alemania.
3 coliguachos a los que les metiste un palo por cierto agujero antes de que te picara. Y a mí no me gustó (¡ni el bicho ni el gesto!).
4 escapadas nocturnas al lago, enlazando susurros. Risas satívicas a dos…muchas.
6 horas en bicicleta. Ganas de más.
2000 agujas de agua calipso taladrando la carne en los ojos del Cabourga.
1 sesión de fotos con una niña de 10 meses.
15 caballos resiguiendo un angosto camino al borde de un acantilado.
3 segundos sobre dos de sus patas traseras.
1 noche en una cabaña.
1 esquiador de volcanes estadounidense viniéndose abajo ante el volcán Osorno… dos franceses murieron en el mismo camino nevado el día anterior.
17 patas de jaiba.
1 pirata cojo con pata de palo. 1 servidor que le quita la falda a la luna.
4 horas “devolviendo todas las tallas mientras me subían al columpio” en un asao junto al lago.
40 minutos colados en un campo viendo una carrera de motos, controlando que no nos echaran al perro.
1 padre contento de verles a todos juntos.
1 abrazo como ninguno después de un sueño, en mitad de la noche, desafiando el abismo entre dos camas.

MATANZAS
1 isla con 33 lobos marinos. Por el momento, sólo imaginados y olidos con la brisa, en el aire.
2 horas matutinas de deporte en la playa, entre las huellas que la marea (alejándose, relamiéndose) había ido dejando en la arena.
5 amigos del hemisferio sur  y 2 del norte. De casa.
120 horas de placer absoluto construido por el rugir de un océano constante.
7 conversaciones con tus ojos de mestizaje. En femenino, desde dentro, entre paso y paso, con suavidad, por fin calentando el alma.
1 sofá manchado. 1 baile.
2 minutos de agua salada enfriada por el aliento gélido de la Niña.
790 minutos con tu alma yéndose lejos…
25 horas buscando imágenes en historias que se revelaban demasiado empapadas de felicidad.
14 ojos de pescadores.
1 encuentro con tu sueño.
3 estrellas fugaces rasgando el cielo en algún respiro.
1 conversación serena a pesar de los borbotones. Mirando al agua. Con un bebé en tus brazos.
157 dunas a las que volver para, esta vez sí, perderse.
1 interrogante. 1 dolor. 1 introspección. 1 comprender. 1 valorar. 1 saberme. 1saberte. 1 aceptar. 1 fluir.
15 minutos sumergiéndome en el camino de quien se desprendió de todo para volver a lo simple. Y fue feliz.
1 propuesta de un pescador quizás desaprovechada. Quizás bien rechazada.
23 retratos.
35 construcciones integradas en un entorno de arena fina y aire de sal. 1 idea.
17 horas de playa viendo pasar cometas…

… y lo que resbaló y se relamió por dentro, ¿cómo decirlo? ¿Cómo medirlo?

6 pensamientos en ““Vine del norte buscando…

  1. Largo, hermoso y, sobre todo, emocionante recuento. Ojalá siempre salieran así las cuentas de la vida. ¿Disfrutaremos alguna de las imágenes de este viaje sentimental, Wendy?

    • jeje…me ha hecho gracia lo del viaje sentimental… 🙂 Claro, profe!! El miércoles tendrás… aunque estoy una época medio exigente conmigo misma, medio quisquillosa… Besos!

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