El oriente del oeste

LONDRES EMPEZÓ POR CHINATOWN DETRÁS DEL CRISTAL. Un viaje en el espacio en pocas calles. Cristales casi como escaparates separando dos mundos que sólo convergen en un intercambio de servicios por monedas. De monedas por servicios. Y me pregunto por qué… por qué no crucé el cristal y le pregunté a esa chica qué se escondía detrás de la pupila que atenta, ardía. Estúpida prudencia. Estúpido pudor. Estúpida manera de “mejor tu ahí y yo aquí”.

En estos días de cambio se me secaron un poco las palabras. Dejemos que la imagen hable… porque casi caprichosamente, sigo pensando que eso es posible.

2 pensamientos en “El oriente del oeste

  1. Cerqueru conas presonas

    A medio camino de donde ha aparcado a la playa, un tipo se topa a una chica más joven que está en ¿bragas? cambiándose después de una sesión de surf en la trasera de su coche y le pregunta por las condiciones y si merece la pena el baño, ya que desde donde están se ve poco movimiento. Ella le responde amablemente que sí, que además ahora hay menos gente (lo habitual es que las olas buenas, sólo cuatro amigos, fueran la semana pasada, ayer, en otra playa, en otro pico, hace una hora, un minuto). Aunque la marea ya esté subiendo. Pero entra una serie, medio metro, que le acaba de decidir a cambiarse. Cuando ya tiene el neopreno puesto y la tabla bajo el brazo, ella arranca saludándole con la mano tras la ventanilla al pasar. La chica del piercing en la nariz.

    Y que algo tan simple sea noticiable, es triste. El panorama, no el termómetro.

    El tipo ese … (otro que aparcó al lado del primero intercambiando impresiones) me cae fatal. Por nada. Comentario oído hora y pico más tarde en un mirador sobre.

    * * * * *

    Ella, más joven de nuevo, bastante más, se dirige –con acento- directamente a él, que sale del agua, buscando la seguridad que no tiene desde la seguridad que sí tiene, que ha visto reflejada en el espejo de los demás, pero que aquí, ante un muro de agua de metro y medio pasado rompiendo (bajadas a plomo, sin agua debajo, esto no es el metro o medio de Laredo), son como las palabras de él, espumas, poco más que aire, que ni haciendo la tortuga –otra conducta imitativa más- consigue pasar –¿inapropiada?-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s