La isla del antes y del después

¿QUÉ ES LO QUE DIFERENCIA UNA CASA DE UN HOGAR?

El rasguño de un clavo que antes no estaba y se salió, caprichoso, de la madera de una mesa.  Susurros que resbalan como gotas de vapor condensadas en el cristal del baño. La lista de la compra. La luz que se filtra por la ventana, dorando a trozos el suelo de los pies de la cama. Tú no invades el espacio, lo llenas. Una vela naranja. El rechazo de la esclavitud de los zapatos nada más entrar. Estallidos de risa sin enmascarar. El chasquido de una cáscara de huevo reventándose en la esquina de la sartén (seguramente, un domingo por la mañana). Tus manos en mi espalda. El tintineo de unas llaves al otro lado de la puerta. Un desorden de recuerdos. El sonido de la ducha desde lejos, derramándose en los oídos, aún a medio cubrir bajo las sábanas. Conversaciones, miles, que van salpicando el aire. Trozos de mar acumulando arena.  La lágrima que tu abrazo detuvo antes de llegar a la almohada. Unas zapatillas olvidadas debajo de una silla.

Y no sé por qué a mi mente le gustó esa pregunta entre las cuatro paredes blancas de una casa en Fuerteventura.

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