Y ese veneno de efecto lento

INCAPACIDAD DE AMAR. Sentimientos secados por el choque, gélido y de frente, contra un muro metálico.

– No me gustan mis pies.

– No digas eso… tienes que quererlos como un tesoro. Sino, con el paso de los años, te acabarán doliendo.

No le gustaban porque en ellos le habían crecido raíces. Sacó su daga. Las rompió todas. Las quemó todas.

La mecías con tu luz. Te mecía con su luz. Os mirasteis de frente, directo a la pupila. La tocaste como si se fuera a romper, estallando en mil pedazos. Te rompiste. Se rompió.

Incapacidad de amar. Pero… ¿cuanto amor cabe en unos besos?

Le describiste, saboreando las palabras, cómo tendría que ser la persona que encajara con sus pasos. Brillaste, brillaste, brillaste… en tu oscuridad, brillaste. Y a ella, la emoción le rebosó en el lagrimal del ojo izquierdo.

– Amo la noche.

Incapacidad de amar. Descúbreme la ciudad. Quédate conmigo.

Un azar casi distraído se calló, se dejó realizar, se llenó. Un azar de pupilas que buscan. Y le dieron las gracias al puente de cristal que se creó para cruzar el abismo entre los dos.

Incapacidad de amar. Un baile en la cuerda floja.

En ella estaban sus respuestas. En él estaban sus respuestas. Aquellas que se enredaban en el pelo de tan a rebosar que estaba su mente. Respuestas que se arrancaron el uno al otro, elásticas, con la punta de los dedos.

– Incapacidad de amar… ¿Y ahora…quién tiembla?

Soy yo… que te miro y tiemblo. Te miro…y tiemblo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s