Minutos extraños

CUANDO EN UN RELOJ DIGITAL DE LOS OCHENTA UN MINUTO PASÓ A OTRO CON UN TACK, la vida empezó a escribirse en letras fosforescentes, como de neón. Y yo sin saber leer ni una sola palabra.

Todo empezó a moverse rápido, a girar rápido. Y me quedé quieta, muy quieta… porque quizás así la vida se callaría un rato y el mundo se pararía un rato. Me lo pregunté todo, me lo replanteé todo. Desparrame de ideas, desparrrame de emociones, desparrame de idas y venidas, desparrame de planes, desparrame de cosas y cajas, desparrame de sentimientos. Un auténtico desparrame. Se me empezó a poner la piel de gallina. Las vértebras me crujieron. Me dio miedo y por primera vez no me avergoncé en reconocerlo.

Últimamente, la línea que separa la felicidad y la tristeza se vuelve jodidamente fina. Tengo miedo…

… y despierto. Contra más abro los ojos, más duele… y más despierto.

2 pensamientos en “Minutos extraños

  1. Y tan fina! Es la cuerda floja, pero no hay que mirar hacia abajo. Hay que mirar al frente, fijar un objetivo, y seguro que llegas al final de la cuerda!

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