Madre

UN SUAVE CONTONEO DE LUZ DE MAÑANA. Un ritmo de blues. El ponerte doble ración de comida, aunque ya habías dicho que no querías repetir. Palabras de aliento, de ánimo, de consejo. “Mi niño es el mejor del mundo entero (y parte del extranjero)”. Alguna bronca. Un abrazo envolvente, con una mano apretándote fuerte la espalda.  Un subir las cejas cuando llegas a visitarla un domingo y hace ya unos cuantos que no pasabas por casa. Orgullo…orgullo de ti. El saber lo que le vas a contar antes de que se lo digas. Planes como excusas para compartir. Mucha risa, mucha intuición que sólo crece al compás del desarrollo de un ser vivo dentro. Una conexión que va más allá del cordón umbilical. Fortaleza y ternura. Y las ganas atemporales de tumbarte con ella, a su lado y saber que todo está bien. Que todos nos equivocamos. Que podemos volver a empezar de nuevo. Que se puede.

Más allá de que mi lado izquierdo del cuerpo sea más débil que el derecho. Más allá de que un ser crezca dentro … esto es lo que mi utopía le otorga a una de las maneras de estar, de ser, de sentir de la mujer… una de las muchas de ellas. Esa compleja y variada manera de ser a la que le llaman “ser madre”.

Sigo buscando musas

ANDO MECIDA POR LA MÚSICA DE UNA EMISORA DESINTONIZADA, que combina con bastante torpeza baladas desgarradas y rumbas descaradas. Mejor dejar las promesas en falso de “voy a publicar más en el blog” … y dejar que fluya el verso. Cuando y cómo le venga en ganas. Dejemos que fluya.

Una terraza al sol, en una plaza que parece que la ciudad le robó a un pueblo. En un despiste ocuparon la única mesa libre. Y mi café y yo nos sentamos delante de una anciana sin dientes. Hablamos, se ríe, me río. Se va… ya no me da miedo hablar con la gente. Puede que sea el efecto de un nuevo proyecto que nos hace desempolvar historias de amor de desconocidos. Historias de amor que no se avergüenzan. Sea como sea, a estas alturas, he escojido quitarme suavemente la coraza.

Mientras tanto, mi cabeza sigue enloqueciendo por las musas de agua y luz que se dibujan antes de encontrarlas. Y con un “coja su turno”, van haciendo cola hasta el momento en que les toque entrar en escena. Una mañana, le tocó el turno a una sirena venida de tierras del norte. Si queréis ver más fotos de esta sesión, las encontraréis si clickais en www.bodalicious.net.