underwater photography

Otro post en blanco y negro. Que repetitivo. ¿Por qué no han podido poner esta vez algo con más color, menos uniforme? Aunque si lo miras bien, entre el blanco y el negro hay unas cuantas tonalidades de grises. Y así nos evitamos hablar de colores que en realidad no existen. Como el “color sandía”, por ejemplo… con lo fácil que es decir “rojo”.

Hace unos días me desperté mirando la ciudad y pensé que si tuviera varios enemigos les sentaría uno por uno en una fila. Me pararía enfrente, las piernas bien rectas, separadas lo justo como para impresionar, las manos en jarras, la mirada directa. Me pararía enfrente y les diría que quizás un día se despierten para oír cómo toda la ciudad se está riendo de ellos… y quizás algún día, sea cierto.

Siempre que voy al bosque tengo la misma sensación de perpetuidad. Perpetuidad de él, no de nosotros. Esa tranquilidad medio irónica al saber que me iré y cambiaré, sucederán hechos, experiencias, sentiré, pensaré, me agitaré. Pero el bosque seguirá casi igual por mucho que a mí me suceda. Tan perenne, tan continuo, tan fluido. Siempre pienso en que debería acordarme más del bosque cuando no estoy en él. Siempre pienso que debería acordarme, pero luego siempre se me olvida. Igual que esas rocas amarmoladas, que seguirán exactamente como las veo a pesar de que nos hayamos ido. A pesar de todo lo que nos pase. Por mucho que gritemos, alabemos, resolvamos. Seguirán igual… y es que aquí cada uno va a su rollo. Aquí, en este universo.

fotografia acuatica

Anuncios

Advertencias al 2013

_J3I3288

2013, te diré que este año caducado fue uno más de huracanes. De proyectos que se desmontaron con la misma energía con la que se construyeron. De amigos que con el mismo “sin querer” se fueron y otros que medio bailando volvieron para quedarse. Un año caducado en el que el agua se tragó a un amigo; una punzada que sigue estando ahí cuando lo pienso. Un año de volver a lo sencillo casi por obligación y luego deleitándome. Un año de reconocerme en lo profundo, en el cambio… de mirarme de frente y que ya no me duela ni me asuste.

Por eso…antes de que empieces, 2013, te quiero decir que cada vez necesito menos. Puede que de amoldarme tanto a lo básico, me sienta disfrazada cuando llegan los accesorios, los complementos, los excesos de equipaje. A veces siento que sobreviví a un incendio que me dejó aquí desnuda, hablándote. Antes de que empieces quiero decirte que tengo más años de los que parece que tengo, de los que dicen que tengo. Que ya se me fue resbalando la inocencia… que soy más lunática, más dolida y más acariciada de lo que ves así, sin mirarme a los ojos. Que a veces voy demasiado deprisa y otras, demasiado despacio. Sobrevivo con cualquier cosa pero moriría si no tuviera cerca la luz, el agua, los abrazos y una cámara. No aguanto los tacones y me siento más femenina desnuda que vestida de raso.

Por si acaso te confundes, 2013, quiero decirte que me dan igual las fronteras y que he ido dejando trozos de mí por todos los lados… las Azores, la selva, Valparaíso. Que sólo me siento en paz en las islas. Como muy muy lento. O pienso poco, o pienso mucho. El océano me enamoró más que nadie y siempre está, escuchando, consolando, latente y presente. Para que no te sorprendas quiero advertirte de que el color y la intensidad de la luz pueden cambiarme el humor… y que a veces me parece como de vida o muerte apagarla o encenderla, cambiar la bombilla, salir de ese sitio con un neón tan blanco, correr un poco la cortina. Que suelo ir siempre descalza y perder los zapatos, las llaves, la chaqueta, el bolso y el alma en todas partes. Que no sé de dónde soy y que poco me importa. Que de verdad que no soporto cuando alguien escribe “haber si nos vemos” así, con “h” y con “b”.

2013, antes de que te asustes quiero advertirte de que a estas alturas ya asumí la intuición como algo cotidiano. Que si algo le deseo a la gente es color. Que paso de la conexión a la desconexión con extrema facilidad. Que en pocos lugares veo tanta belleza como en una alma, una curva, un brillo, una ondulación, un matiz, un gesto de mujer. Que es para mí todo un reto fotografiar a un hombre. Que me obsesionan los peces, el brillo de una ola, el coral y los tiburones. Que puedo pasar del romanticismo al humor negro sin darme cuenta. Que amo la palabra como quizás pudiera amarte a ti…deleitándome, saboreándola. Que no me lleves lejos de la Naturaleza porque me seco. Que en ella me hincho y respiro. Que a veces quizás me aleje un poco de tanto que me pierdo, pero que luego siempre vuelvo. Que algunas cosas las quiero ya, que me cuesta aceptar que todo tiene su proceso. Que hablo con los gatos y se me antoja que me entienden. Que a veces se me olvida responder mensajes. Que nunca digo “ya nos llamamos si eso”.

Porque aún estás a tiempo de echarte atrás, 2013, quiero advertirte de que sólo creo en las personas que miran a los ojos cuando hablan. Que a veces respondo a señales absurdas. Que cuando me enfado mi aire vital se ensancha y no tolero que me toquen. Que se me pasa rápido y que al volver, puede que esté más acariciante de lo normal. Que hay cosas importantes que se me olvidan (lo siento), pero que puedo recordar un olor años. Que tengo un ritmo de tambor clavado en las caderas. Que me gusta la gente mayor y sus historias, que me desgarra por dentro su soledad. Que me gusta perder el tiempo en dejar volar la mente, en imágenes imposibles, en todo aquello que dicen que no sirve para nada. Que no aguanto quieta en ningún lado y que empiezo a cansarme.

Ahora dime, 2013… si a pesar de todo esto… sigues queriendo comerme a besos.

Soul surfing

[CAS] Me han recomendado hacer listas al revés. Listas de lo que has hecho. De lo que tienes. De las metas que ya alcanzaste. Así que en lugar de hacer de hacer una lista de cosas que echo de menos, voy a hacer una lista de cosas que echo de más.

Echo de más el asfalto, el olor denso, los cláxons, la gente que sólo sonríe un poco. Echo de más la angustia de correr sin saber ni hacia dónde ni para qué, solo porque los demás lo están haciendo. Echo de más una casa con muebles negros, la punzada de verte sola buscando en un gramo de grasa inexistente el significado de tu frustración. Echo de más tantas luces de noche, tantas pocas de día. Echo de más las compras apelotonados, un mar tan inalcanzable que no se inmuta, miradas que se volvieron grises de tanto mirar al suelo. Y en todo lo que echo de más, podría decir algo que echo de menos. Entendí que es necesario lo oscuro para la luz, lo dulce para lo salado.

Ahora ya podemos añadir algo más a la lista de metas alcanzadas. Hicimos una foto frente a la que podrás detenerte para enseñar a tus nietos.

[ENG] Someone recommended me to make lists backwards. Lists of what I’ve already done. From what I already have. Of the goals that I achieved already. So instead of making a list of things that I miss, I’ll make a list of things that I don’t miss.

I don’t miss the asphalt, the heavy smell, the horns, the people who just smiles a little. I don’t miss the anxiety of running without knowing where or why, just because the others are doing it. I don’t miss a house with black furniture, the pang to see you looking in one gram of nonexistent fat the meaning of your frustration. I don’t miss so many lights during the night, so few during the day. I don’t’ miss crammed purchases, a sea so unreachable sea that doesn’t even bat an eyelid, the eyes that became gray from staring so much at the floor. And in everything that I don’t miss most, I could say something that I miss. I think I finally understood that the light needs the darkness, the salt needs the sugar.

Now we can already add one more thing to the list of goals we achieved. We got to took that picture in front of which you could stop to show your grandchildren.

Reflexiones de fin de año (supongo)

HACE UNOS DÍAS QUE ME QUEJO POR DENTRO. Las dudas trotaban a lo loco, dándome coces en la cabeza. Hoy, se rompieron todas en un chasquido de luz, como si una bombilla encendida se hubiera caído al suelo. Cada vez estoy más cerca de donde quiero estar, cada vez más y mejor. Y entre tanta queja, incertidumbre, tambaleos y miedo, no me había dado ni cuenta.

Nos enseñan a prevenir, la mirada en negro para crearnos espacios de falsa seguridad. Cuando al final, puede que sólo se trate de cerrar los ojos, calcular el salto y lanzarse al vacío. Quizás caigamos sobre un suelo de hormigón o quizás crucemos una superficie azul para entrar por fin en una agua clara, suave, como en casa. Sea como sea, hagamos que valga la pena haber volado.